jueves 31 de diciembre de 2009

AÑO NUEVO

sábado 19 de diciembre de 2009

CANCIÓN DE NAVIDAD

lunes 9 de noviembre de 2009

ALGO BUENO EN LOS MEDIOS

Durante los últimos meses, Guadalcacín ocupa espacios en las páginas de cabeceras locales como escenario de asuntos poco agradables: botellones, patrullas ciudadanas o peleas en los ecuentros deportivos. El periodista de La Voz de Jerez, Manuel Sotelino, cambia esta tendendia con la publicación de una crónica de la vida en la Calle Caulina. Copio y pego.
LA GRAN VÍA DE GUADALCACÍN

La tierra ha recibido una buena porción de agua que hará que el algodón salga este año con más vigor. Pureza y calidad para lo que quede de cultivo de algodón en la campiña jerezana. Huele a tierra mojada. No es tiempo de rastrojos y el aire está limpio, el cielo azul cobalto y unas nubes se contonean a cierta altura. Blancas como el algodón que falta en Jerez, a juego con las fachadas encaladas de Guadalcacín. Una mañana para celebrarla.
Como cabecera de la pedanía jerezana está la Cañada Real. Y como antesala a la plaza principal, la calle Caulina. No es calima, «ni tampoco es una Couldina; eso es una pastilla que se toma para la gripe A, B o C», comenta riendo y con gracia una señora que está sentada la mar de bien en el bazar de Margarita. Mira de reojo por si a Cristóbal (fotógrafo) se le ocurre dispararle una foto y vuelve a mostrar los dientes, dando paso a otra risa. Pero Caulina le viene a la calle por el conocido barrio a unos metros de distancia, entre Jerez y Guadalcacín. Caulina que es palabra sin significado. Quizá el nombre de una antigua finca o un espacio rural, pero el caso es que así se bautizo a esta calle, que, sin duda, es la más animada de este bonito núcleo. Y también de las más pequeñas. «Podríamos decir que es la Gran Vía de Guadalcacín», comenta Sebastián Rey. Y así nació el titular.
Un día especial
El caso es que no es un día cualquiera en el pueblo. Desde que los periodistas aparecieron por la calle, Sebastián se ha percatado de que algo especial va a ocurrir. «Os he visto hace un rato», asevera. Un vecino le acompaña en la puerta de su parafarmacia. La vida en el pueblo va a otra velocidad. Mucho más aconsejable para gozar de buena salud y no sufrir de estrés. Y para vivir tranquilos nada mejor que conocer al pueblo. «Hombre, esto ha cambiado mucho. El pueblo en general y la calle en particular. Pero es una zona muy visitada por todos», asevera Sebastián. Pero, a pesar de vivir en un lugar donde se respira tranquilidad, a Sebastián no le va mal. «Y tampoco te creas, que también tenemos depresiones. Y muchos problemas que sufre la gente con la ansiedad. También se vende muchas cositas para ciertos problemas sexuales. Disfunción eréctil y demás. Todo natural, como la vida misma. Hay que ir a determinadas edades bien pertrechados porque hay noches que se hacen muy largas», explica Sebastián. Su compañero vecino piensa y después suelta una carcajada. «Ahora lo has cogido, ¿no?», deja en el aire Rey.
Sebastián con la parafarmacia y su pareja, Regla de los Santos, con su mercería. Justo al lado. «Todo el día juntitos. Y no me canso de ella», culmina Sebastián. Se nota que a él no le va eso de las pastillas. Ni falta que le hace, por lo visto.
Un vino
Frente a la mercería de Regla hay desde hace siete meses un nuevo negocio. Se trata del despacho de vinos Venturita. Ahí está Rosa Moreno, entre botas de vinos dulces. Un lugar muy jerezano. «Mi marido es nieto del recordado Ventura Núñez Venturita; por eso le pusimos este nombre al despacho», asegura.
Una buena combinación: toros y vinos. Perfectamente conjuntados en un negocio donde hay un Pedro Ximénez muy rico. Ha llegado un cliente y comienza con la retahíla de la actualidad. El panorama nacional. «¿Pues no dicen ahora que van hacer una autovía desde Zaragoza a Tenerife? Esto no hay quien lo entienda. Verás cuando la obra llegue a la playa y se encuentren con el mar». Contesta otro: «Para entonces ya habrán inventado un asfalto resistente al agua». Y ahí deja el misterio nuestro cliente, que dice que no bebe hoy porque tiene que llevar el coche a la otra parte del pueblo. Es decir, tres calles más arriba. «Me puede parar la Guardia Civil y me sacan positivo, así que nada de beber», apostilla.
La cosa va de toreros. Y del gran matador jerezano -Venturita- cruzamos la calle Caulina y entramos en el establecimiento de Rafael Ortega. Nombre de torero bueno donde los haya. El As de espadas le decían al matador de toros nacido en la isla de San Fernando. Uno de los interpretes más puros que ha dado el toreo en mucho tiempo. La ortodoxia pura. Nuestro Rafael Ortega prefiere el fútbol. «Es mi gran pasión», comenta.
Ortega llegó a Guadalcacín hace cuarenta años. Estamos ante uno de los vecinos más antiguos de la calle. «Muchos años y muchos cambios», comenta Rafael tras el mostrador de su tienda de golosinas. Kiosko de Anita Alconchel. Y prosigue comentando que «antes Guadalcacín tenía ese sabor a pueblo de colonización, pero con los años se ha ido perdiendo y ahora se puede decir que es un pueblo dormitorio de Jerez. Aquí llegan muchos vecinos nuevos que se marchan a trabajar muy temprano y vuelven por la noche. Algunas veces se dejan ver los fines de semana. Pero hay personas que llevan viviendo años y no las conocemos».
De pronto deja aparcado los asuntos del pueblo y comienza a hablar del Xerez. «El fútbol es lo que a mí me gusta de verdad. La pena es que el equipo no acabe de romper. Claro con tanto xerecista que ha salido ahora, pero ¿quién iba a Chapín hace dos años a ver al equipo?».
Bazar
Rafael vuelve a sus asuntos, mirando con cierta melancolía el paso de la vida por el pueblo. Y las nuevas generaciones que llegan, como es el caso de Noelia que acaba de llegar al bazar de Margarita. En la tienda se ha formado la revolución al saber que han llegado dos periodistas. Noelia posa sin problema alguno. Es una chica guapa que merecerá, a buen seguro, ser algún año reina de las fiestas de Guadalcacín. Todo se andará. Como el camino que le queda a Margarita por delante. Apenas lleva dos semanas abierto el bazar y la tienda está que no se cabe. «Bueno, hay que probar suerte, a ver qué pasa», comenta. En el corrillo de señoras que se ha formado se intenta llegar a un consenso sobre el motivo del nombre de la calle. Caulina. Que nadie mire el diccionario, ni tan siquiera aparece en el María Moliner. «Tiene que ser por la barriada, hijo, seguro», comenta una señora sentada en una silla. Buen ambiente en el bazar de Margarita. Todo se encuentra en su tienda, y, si no es así, se busca y se trae.
Y para finalizar, una canción de Ismael Fábrega. Un chico de Guadalcacín que está en el mostrador de la cafetería bar Discovery. Todo un clásico de Guadalcacín. «Ahora vamos a preparar un álbum Johnny -ex componente del grupo Zinkiyos- y yo», asegura. Ismael es cantautor. Compone letras y las trasforma en pop latino. «Algo así como Andy&Lucas», apunta. Proyecto musical que se está gestando en el Discovery, pues Johnny es hijo de Pepi Rodríguez, que a su vez lleva el bar desde hace unos meses. Vamos, que todo queda en familia.
Así que con una canción cargada de deseos de estos dos chicos, muy jóvenes, que desean dar pasos en el complicado mundo de la música. Una ilusión que crece a la falda de una calle pequeña pero intensa. Caulina, por la cercana colonia. Que nadie piense que es un homenaje al ácido acetilsalicílico.
Manuel Sotelino
La Voz.

domingo 11 de octubre de 2009

DUDOSOS DESTINOS

El PP está haciendo muy bien en sacar todas las presuntas irregularidades socialistas a la luz. La última, según una información desamordazada Cope, es que el grupo municipal popular ha denunciado que dos subvenciones concedidas al centro La Amistad, vinculado al ocio y al deporte, y a la banda de música de jóvenes, también en la pedanía de Guadalcacín, no han sido cobradas por las asociaciones, mientras que se desconoce además el destino de dicho dinero público. Según explica el concejal del PP y diputado provincial Bernardo Villar, en 2008, aunque el área de Juventud de la Diputación destinó una subvención de 1.500 euros al centro La Amistad, sin embargo, el colectivo, que acaba de desalojar su sede debido a la construcción en tres años de un nuevo centro de salud, “nunca ha llegado a disponer del dinero”.

Por otra parte, este mismo año, continúa explicando el área de Juventud de la Administración provincial también resolvió favorablemente una subvención de 1.100 euros a la citada banda de música, “dándose la circunstancia de que esta banda no existe desde hace años”.

Por fin, los partidos de la oposición no desaparecen tras las elecciones locales y se dedican a fiscalizar y controlar la acción de gobierno de estos caraduras. Quizá en este páramo socialista estos partidos nunca tengan la mayoría suficiente para formar gobierno pero tienen que responder a quienes les votamos y no dejen que los socialistas campen a sus anchas con el dinero de nuestros impuestos.

Otra importante subvención que Bernado Villar podría investigar, que seguro que le saca jugo, se centra en la concedida al periódico juvenil Guadalcacín es Joven. El Programa Operativo de Desarrollo y Diversificación Económica de zonas Rurales destinó para el Ayuntamiento pedáneo una ayuda económico con el objetivo de editar una publicación mensual en forma de revista juvenil. Como en el caso del centro de La Amistad o la banda de música, el grupo socialista desvió esa cantidad hacia otros fines menos sociales, y por tanto, de dudoso carácter público. En la edición de la citada revista negaron la participación de los jóvenes y su reducida tirada vio la luz gracias a un convenio bajo cuerda con una editora de diarios locales. En definitiva, ni siquiera un 25% de esa partida presupuestaria fue a parar al proyecto y de su elaboración se encargaba una periodista municipal a sueldo, colgando las notas de prensa del PSOE.

El paro juvenil, las infraestructuras para formación, el fracaso escolar, las alternativas de ocio o cualquier asunto de interés para este segmento de la población jamás ocuparon la agenda del también conocido como BOG, Boletín Oficial de Guadalcacín.